12 Cosas Dañinas que Haces a tu Perro sin Darte Cuenta (y Cómo Evitarlas)

12 Cosas Dañinas Que Haces a Tu Perro Sin Darte Cuenta

Muchos dueños cariñosos hacen cosas que perjudican a su perro sin saberlo: dejarlo un momento en el coche, darle restos de comida, olvidar sus dientes, regañarlo a gritos o no darle suficiente ejercicio. La buena noticia es que todos estos errores tienen arreglo fácil una vez que los conoces.

A continuación tienes los 12 más comunes, por qué hacen daño y qué hacer en su lugar.

Por qué cometemos estos errores sin darnos cuenta

La mayoría de estos hábitos nacen de buenas intenciones. Compartimos comida porque queremos darle un gusto, lo llevamos a todas partes porque no queremos dejarlo solo o lo regañamos porque creemos que así aprende. El problema es que los perros perciben el mundo de forma distinta a nosotros, y lo que a una persona le parece inofensivo para ellos puede ser peligroso, doloroso o confuso.

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12 cosas dañinas que podrías estar haciendo a tu perro

1. Dejarlo solo en el coche

Es uno de los errores más peligrosos. Dentro de un coche cerrado la temperatura sube muy rápido, incluso en días templados, a la sombra o con las ventanillas un poco abiertas. Los perros se refrescan sobre todo jadeando, así que en un espacio caliente y sin aire pueden sufrir un golpe de calor en pocos minutos.

Qué hacer: si vas a hacer recados donde no puede entrar, déjalo en casa. Nunca lo dejes en el coche "solo un momento".

2. Llevarlo suelto en el coche

Un perro sin sujeción puede distraer al conductor, saltar a los asientos delanteros o salir despedido si frenas de golpe, con riesgo para él y para quienes viajan contigo.

Qué hacer: usa un transportín bien sujeto, una rejilla separadora o un arnés de seguridad para coche enganchado al cinturón. Evita que viaje con la cabeza fuera de la ventanilla: puede entrarle polvo o insectos en los ojos.

3. Elegir mal el collar

Un collar demasiado apretado roza y lastima; uno demasiado flojo se sale en el peor momento. Los collares de ahorque o de púas presionan el cuello y pueden causar dolor y miedo.

Qué hacer: como referencia, deben caber dos dedos entre el collar y el cuello. Si tu perro tira mucho de la correa, un arnés bien ajustado reparte mejor la presión. Revisa el ajuste a menudo en cachorros, porque crecen rápido.

4. Descuidar sus dientes

La placa se acumula igual que en las personas y, con el tiempo, aparecen sarro, mal aliento, encías inflamadas y dolor al masticar. Muchos perros esconden ese dolor, así que el problema avanza sin que lo notemos.

Qué hacer: cepíllale los dientes con pasta para perros (nunca la tuya) varias veces por semana. Si no sabes por dónde empezar, sigue nuestra guía para limpiar los dientes de tu perro paso a paso. Los juguetes y snacks dentales ayudan, pero no sustituyen al cepillado.

Mano levantando el labio de un dóberman para revisar sus dientes y encías

5. Darle restos de tu comida

Algunos alimentos que comemos a diario son tóxicos para los perros, como el chocolate, las uvas y pasas, la cebolla, el ajo, el alcohol, la cafeína y los productos con xilitol (un endulzante de chicles y dulces "sin azúcar"). Otros, como los huesos cocidos o la comida muy grasa, pueden causar atragantamientos o problemas digestivos.

Qué hacer: acostumbra a toda la familia a no darle comida de la mesa. Aquí tienes la lista de alimentos prohibidos para perros y sus razones.

6. Dejar a su alcance objetos y productos peligrosos

Los perros exploran con la boca. Medicamentos, productos de limpieza, pilas, cables, bolsas de plástico, calcetines, juguetes pequeños o la basura pueden acabar en su estómago.

Qué hacer: revisa tu casa a la altura de tu perro, guarda medicamentos y químicos en armarios altos o cerrados, y usa un cubo de basura con tapa. Elige juguetes de su tamaño que no se rompan en trozos.

7. Llevar al cachorro a sitios con muchos perros antes de tiempo

Un cachorro que todavía no ha completado su plan de vacunas es más vulnerable a enfermedades que se transmiten entre perros. Los parques caninos y las zonas muy concurridas son los lugares de más riesgo.

Qué hacer: pregunta al veterinario cuándo puede salir sin riesgo. Mientras tanto, socialízalo de forma segura: en brazos, con perros sanos y vacunados que conozcas, y con sonidos y personas nuevas en casa.

8. Castigarlo físicamente

Pegarle, darle un golpe en el hocico o sacudirlo no le enseña qué hacer. Lo que aprende es a tenerte miedo, y el miedo es una de las causas más frecuentes de mordiscos y otros problemas de conducta.

Qué hacer: usa refuerzo positivo: premia lo que quieres que repita con comida, juego o caricias, y redirige lo que no quieres hacia otra conducta.

9. Gritarle cuando hace algo mal

Los gritos lo asustan y lo confunden, sobre todo si lo regañas tiempo después de la travesura: el perro no relaciona tu enfado con lo que hizo hace una hora.

Qué hacer: mantén la calma, interrumpe con un sonido neutro y dale una alternativa. Enseñarle órdenes básicas facilita mucho la convivencia; empieza por estas primeras órdenes que tu perro debe aprender.

10. No darle suficiente ejercicio ni estimulación

Un perro aburrido busca su propia diversión: muerde muebles, ladra, escarba o se lame sin parar. La falta de actividad también favorece el sobrepeso.

Qué hacer: adapta los paseos a su edad, raza y energía. Añade juegos de olfato, juguetes rellenables con comida y sesiones cortas de entrenamiento. Si destroza todo, elige juguetes para perros más duraderos.

Bóxer aburrido con la cabeza apoyada en un cojín rosa mirando hacia el jardín

11. Saltarse la protección contra parásitos

Pulgas, garrapatas y parásitos internos causan picor, molestias y pueden transmitir enfermedades. Basta con olvidar unas semanas para que aparezcan, y una infestación de pulgas en casa cuesta bastante eliminarla.

Qué hacer: sigue el calendario de desparasitación que te indique el veterinario y apúntalo para no olvidarlo. Si ya tienes el problema, lee cómo acabar con las pulgas en perros.

12. Saltarse las revisiones veterinarias

Los perros disimulan bien el malestar, y muchos problemas empiezan sin síntomas claros. Algunas razas, además, tienen tendencia a problemas concretos de articulaciones, piel, ojos o corazón.

Qué hacer: llévalo a una revisión al menos una vez al año, y con más frecuencia si es cachorro o mayor. Pregunta al veterinario qué debes vigilar en la raza o el tamaño de tu perro.

Señales de que algo no va bien: cuándo ir al veterinario

Además de las revisiones, pide cita si notas alguna de estas señales:

  • Deja de comer o beber, o come mucho menos de lo habitual.
  • Vómitos o diarrea que se repiten, o con sangre.
  • Decaimiento, se esconde o no quiere moverse.
  • Cojea, se queja al tocarlo o cambia su forma de caminar.
  • Mal aliento fuerte, encías rojas o le cuesta masticar.
  • Se rasca o se lame sin parar.

Acude de urgencia si sospechas que ha comido algo tóxico, si respira con dificultad, si jadea mucho y está muy débil tras pasar calor, o si tiene el abdomen hinchado y duro. No intentes provocarle el vómito por tu cuenta.

Pequeños hábitos que marcan la diferencia

  1. Haz una revisión rápida cada semana: dientes, orejas, patas, uñas y piel.
  2. Pon recordatorios en el móvil para desparasitaciones, vacunas y revisiones.
  3. Pacta con toda la familia las normas: nada de comida de la mesa, mismas órdenes y premios.
  4. Reserva cada día un rato solo para jugar o entrenar con él.
  5. Revisa el coche y la casa pensando como un perro curioso.

Video: cosas dañinas que puedes estar haciendo a tu perro

Si prefieres verlo explicado, este video repasa varios de estos errores.

Fuente: GENIAL

Preguntas frecuentes

¿Puedo darle a mi perro un poco de comida de la mesa?

Algunos alimentos sencillos, sin sal ni condimentos, pueden darse de forma ocasional, pero muchos platos llevan cebolla, ajo, grasa o especias que le sientan mal. Lo más seguro es usar premios para perros y no acostumbrarlo a pedir en la mesa.

¿Es malo regañar a mi perro?

Decirle "no" con calma para interrumpir algo no es malo. Lo que daña es gritarle, pegarle o regañarlo tiempo después, porque no entiende el motivo y solo aprende a tener miedo.

¿Cuánto ejercicio necesita un perro?

Depende de la raza, la edad y la salud. Un perro joven y activo necesita bastante más que uno mayor o de raza pequeña y tranquila. Si está inquieto, destroza cosas o ladra mucho, probablemente necesita más actividad física y mental.

¿Es mejor collar o arnés?

Para perros que tiran de la correa, o de razas con problemas respiratorios, un arnés bien ajustado suele ser más cómodo porque no presiona el cuello. El collar sigue siendo útil para llevar la placa de identificación.

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Golden retriever lamiendo un cono de helado que le ofrece una persona, con el texto 12 hábitos dañinos para tu perro

Luciana Ortiz

Luciana es una entusiasta de las mascotas con un enfoque integral en su bienestar. Desde perros y gatos hasta pequeños roedores y aves, Luciana disfruta explorando las diversas facetas del cuidado animal. Le encanta escribir sobre sus descubrimientos y experiencias, y su objetivo es brindar información útil y accesible para todos los amantes de las mascotas.

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